LOCUS AMOENUS (*)
LOCUS AMOENUS (*) Tania Zapata ortega Sus pies ya no sienten, desde hace horas, el ardiente calor de la cinta asfáltica, bajo la luz cegadora del mediodía, camina bordeando las vallas metálicas, los autos pasan en fuga interminable y, de vez en cuando, un claxon rompe el silencio. Ella es sólo una silueta abultada a la orilla de la carretera, en medio de la prisa y la velocidad. Las paredes rocosas, con musgos y helechos medrando sobre la humedad, tienen toda la frescura del agua que corre...