LA POESÍA LÍRICA
INDIA. MEGHADUTA O LA NUBE MENSAJERA
Kālidāsa es el
dramaturgo y poeta épico más importante de la literatura sánscrita
de la época clásica; aunque no es seguro, suele situarse su
existencia alrededor del año 400 d. C. Con frecuencia se sitúa su
actividad poética en la corte de Candra Gupta II (376-414 d. C.)
en la actual ciudad india de Ujjain. En esta ocasión, presentamos
fragmentos del Meghaduta
o La nube mensajera ,
poema considerado su obra maestra, objeto de gran admiración
entre los románticos occidentales y en el cual la bella
ficción de enviar un mensaje a la amada lejana mediante una nube,
le permite describir, desde una altura a la vez física y poética,
el paisaje de la región del Ganges. La naturaleza, tanto en su
aspecto gigantesco y sublime de altas montañas y tempestades, como
en la ternura de la primavera y la flor, halla en Kālidāsa un
poeta compenetrado con ella hasta el punto de identificarla con
sus sentimientos.
Meghaduta o La nube mensajera, de
Kālidāsa
1
Por ser
negligente en sus funciones, desposeído de su rango por
maldición de su maestro, severa por tenerle separado de su
amada todo un año, un Yakŝa
1
habitaba en las
ermitas del monte de Râma
2
protegidas por la
deliciosa sombra de los árboles, rodeadas de agua santificadas por
haberse bañado en ellas la hija de
Janaka
3
.
2
Separado ya en
aquella montaña varios meses de su tierna esposa, mientras dejaba
deslizarse por su brazo el brazalete de oro, el amante, un
apacible día del mes de âsâdha
4
percibió una nube
que abraza las laderas, imponente como un elefante que en sus
embestidas arremete contra una muralla.
3
Levantándose
apenado delante de quien hace que nazca la flor del
Ketaka
5
, conteniendo sus
lágrimas, el servidor del rey de reyes se sumió largo tiempo en
sus pensamientos. A la vista de las nubes se entristece el corazón
del hombre feliz: ¿Qué ocurrirá entonces al hombre que alejado de
su amada arde en deseos de abrazarla de nuevo?
4
Aproximándose ya
el mes de nabhas
6
, deseosos de
sostener la vida de su amada, decidió confiar a la nube buenas
noticias referentes a sí mismo. Junto con frescos jazmines como
ofrenda de honor a su visitante, le dirigió, amable, su saludo de
bienvenida con amistosas palabras.
7
Tú eres de los
atormentados
7
el refugio. Oh,
nube que concedes la lluvia, a mi amada transmite este mensaje
mío, separado como estoy de ella por la cólera de
Dhanapati
8
.
8
Cuando te eleves
hasta el camino de los vientos, levantando su trenza te mirarán
llenas de confianza y consuelo las mujeres de los viajeros
9
. ¿Quién dejaría
abandonada a su esposa estando tú presta a iniciar tu viaje, a no
ser alguien que como yo viva sujeto a voluntad ajena?
28
Con un cordón de
pájaros ciñendo su cintura que se agitan al ritmo del rumor de sus
ondas, deslizándose al romperse dulcemente, dejando ver su
ombligo, que forma un remolino, el río Nirvindhyâ te dará de su
agua y entraréis en contacto íntimo en tu camino. La turbación de
la mujer resulta ser para su amante la suprema prueba de
amor.
32
Con tu cuerpo
aumentado por los vapores olorosos que emanan de los cuidados
cabellos a través de las rejas de las ventanas, acogida como un
amigo por los pavos reales del palacio que danzan en tu honor,
cansada del viaje en sus palacios perfumados de flores, pintados
de rojo con que las mujeres hermosas colorean sus pies, pasarás la
noche.
40
En la corriente
del río Gambhirá 10
, como en una mente
limpia el Ser, penetrará tu sombra de sí tan agradable. Procura no
hacer inútiles sus guiños con tu excesiva firmeza
11
, brillantes como
el nenúfar blanco, hechos de saltos de peces ágiles en sus
aguas.
77
Identificable por
esos signos ya grabados en tu espíritu, buena amiga, y por las
figuras del Loto y de la Concha 12
que aparecen
grabadas a uno y otro lado de su puerta, podrás reconocer nuestro
palacio, ahora por mi ausencia un tanto marchita su belleza. Pues
cuando el Sol se pone la flor de loto no despliega ya su
galanura.
79
Esbelta,
bronceada, de dientes agudos, de labio inferior rojo como
una fruta madura, con ojos de gacela temblorosa, de ombligo
profundo, de andar lánguido por el peso de sus caderas, un
poco inclinada por sus senos, a ella que tal vez sea entre
las jóvenes la criatura más perfecta del creador, allí la
encontrarás en medio.
80
Reconócela a
ella, taciturna, como la vida compañera de mi vida,
solitaria como el pájaro fiel
13
, estando yo, su
compañero, ausente. Me la imagino convertida en una tierna flor de
loto maltratada por el frío y deformada en estos días dolorosos de
ansiedad que han pasado.
82
Por sus
abundantes lágrimas sus ojos están inflamados, su labio
inferior descolorido por el ardor de sus continuos suspiros.
Su rostro, apoyado en sus manos, apenas visible por su
cabellera colgante, tiene la tristeza de la Luna cuyo
esplendor disminuye con tu presencia.
87
Enflaquecida,
encogida y echada de costado en su lecho solitario, parece el
cuerpo de la Luna cuando sólo presenta un delgado arco por encima
del horizonte oriental. A ella le gustaría evocar siquiera fuese
en sueños la unión conmigo, y busca el sueño que las lágrimas
alejan de sus ojos.
94
Si mi amada
estuviera, nube, en ese instante entregada a su sueño, permanece
junto a ella lo que dura una vigilia, y evítale el sobresalto de
tu trueno. Tal vez en ese instante, en sueños, está unida a mí, su
amante, en firme abrazo… ¡Que no tenga que apartar entonces de mi
cuello sus brazos de lianas!
96
“¡Oh, mujer, no
eres viuda! Reconoce en mí, la nube, a un amigo muy querido de tu
esposo que a ti llego con su encargo bien grabado en mi memoria.
Yo soy quien hace en los caminos apretar el paso a la tropa
fatigada de los viajeros 14
, ansiosos por
deshacer la trenza de los cabellos de su amada, con el dulce y
ronco gruñido de mi trueno”.
97
Cuando eso le
digas, ella levantará hacia ti su mirada como otrora hiciera la
princesa de Mithila 15
con el hijo de
Pavana, con su corazón suspirando de ansiedad, y cuando te
reconozca te escuchará con atención, amiga nube, pues para las
mujeres desposadas las noticias que le traen los amigos de parte
del esposo procuran un gozo muy poco inferior al del
encuentro.
110
¿Vas, nube amiga,
a cumplir para mí este deber de hermano? Tu silencio me
imagino que no debo entender como una negativa. Pues también
en silencio es como otorgas la lluvia que te piden los
câtakas
16
. La respuesta, en
efecto, de los virtuosos a las súplicas es el dar cumplimiento a
esos deseos.
111
Ya que te has
apiadado de mí, bien sea por mi insólita plegaria o, en tu tierno
corazón, por haberme encontrado solitario, aléjate hacia las
tierras que deseas, nube amiga, espléndida en belleza por la
estación lluviosa, y ni siquiera un instante te veas separada de
tu esposo el relámpago.
NOTAS
1. Los Yakŝas son
unos seres de carácter semidivino que sirven a Dhanapati “El Señor
de la riqueza” y habitan en la ciudad de Alakâ.
2. El monte Râma
(en indio Râmagiri) es probablemente la actual Râmtêk, situada en
las cercanías de la ciudad de Nagpur.
3. Janaka es un
rey de Videha, padre de Sîtâ, que es la esposa de
Râma.
4. El mes de
âsâdha es el que corresponde al final del verano, época en
que se desarrolla el encuentro de la nube con el
Yakŝa.
5. El ketaka es
el Pandanus odoratissimus, de la familia de las pandanáceas
y del género Pandanus, se encuentra especialmente en el
sudeste asiático y en Australia. Su tronco aparece levantado
del suelo por raíces adventicias. Es una de las plantas que
forman los manglares y sus flores aparecen en
inflorescencias compactas. Aquí el poeta llama a la nube
“quien hace nacer la flor del ketaka”, ya que la nube
estimula con su lluvia su florecimiento. Por otra parte, el ketaka
es un árbol asociado al amor, aludiéndose así al estado anímico
del Yakŝa.
6. Nabhas es el
primer mes de la estación lluviosa, y el que sigue inmediatamente
en el calendario del mes de âsâdha, antes mencionado. Mientras
âsâdha corresponde a la última quincena de junio y la primera de
julio, Nabhas coincide con la última de julio y la primera de
agosto.
7. “Atormentado”
traduce la palabra india samtapta, que en su sentido primario
significa “calentado, quemado” y en sentidos derivados significa
también “sufriente, atormentado”. Aquí, como en tantas otras
ocasiones en este poema y en general en la literatura india de la
época, se juega con dos sentidos simultáneos: por una parte, en el
sentido primario, la nube es refugio para los que se encuentran
abrumados de calor al protegerlos con su sombra. Por otro, sirve
de consuelo al Yakŝa, atormentado por sus sufrimientos amorosos,
al prestarse a transmitir el mensaje a su amada.
8. Dhanapati es
un epíteto de Kubera, con el significado de “Señor de la
riqueza” en su origen, Kubera el jefe de los espíritus
malhechores que habitan las tinieblas. Pero posteriormente
evoluciona hasta convertirse en el “Señor de la riqueza”.
Dios de la región septentrional, al que sirven los Yakŝas,
que constituyen su séquito. A su vez, Kubera es un servidor
de Ŝiva.
9. Cuando una
mujer queda sola porque su esposo marcha de viaje, abandona
el cuidado de sus cabellos como signo de fidelidad,
dejándolo o bien suelto cayendo delante de su cara, o bien
sujeto en una trenza única que el esposo ha de desatar al
regreso.
10. Es,
probablemente, otro de los afluentes del río Siprâ.
11. La relación
amorosa de la nube y un río. La mujer (en este caso el río) invita
al amor al hombre (en este caso, la nube) con los guiños de sus
ojos. El poeta exhorta al amante (la nube) a que se deje seducir
por los encantos de la mujer y no se resista a la invitación de
sus guiños, que en el caso del río están representados por los
saltos de los peces en sus aguas.
12. Son dos de
los tesoros de Kubera.
13. El Anas
casarea. La pareja de estos animales es extremadamente sensible a
la separación, llamándose sin cesar.
14. Por anunciar
la proximidad de la estación lluviosa en que los viajeros
regresan a sus hogares.
15. Es Sitâ,
quien también levantó la mirada para recibir el mensaje que
de parte de su esposo Râma le traía Hanumant, hijo de
Pavana. Este episodio es narrado en el Râmayana.
16. El câtaka es
un pájaro, concretamente el Cucculus melanoleucos, que se
alimenta, según creencia de la época, de las gotas de lluvia
pura, antes de que caigan al suelo. En el poema es
mencionado varias veces. Kālidāsa es el dramaturgo y poeta
épico más importante de la literatura sánscrita de la época
clásica; aunque no es seguro, suele situarse su existencia
alrededor del año 400 d. C. Con frecuencia se sitúa su
actividad poética en la corte de Candra Gupta II (376-414 d.
C.) en la actual ciudad india de Ujjain. En esta ocasión,
presentamos fragmentos de Meghaduta o La nube mensajera,
poema considerado su obra maestra, objeto de gran admiración
entre los románticos occidentales y en el cual la bella
ficción de enviar un mensaje a la amada lejana mediante una nube,
le permite describir, desde una altura a la vez física y poética,
el paisaje de la región del Ganges. La naturaleza, tanto en su
aspecto gigantesco y sublime de altas montañas y tempestades, como
en la ternura de la primavera y la flor, halla en Kālidāsa un
poeta compenetrado con ella hasta el punto de identificarla con
sus sentimientos.
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