FLORBELA ESPANCA (Vila Viҫosa, Portugal, 8 de diciembre de 1894 – Matosinhos, Portugal, 8 de diciembre de 1930). Poetisa feminista portuguesa de principios del siglo XX conocida como “la poetisa de la saudade”. Su amor por las letras nació casi al mismo tiempo que ella, que a los ocho años escribía sus primeros versos. Fue la primera mujer en Portugal que cursó estudios de Derecho y el poeta luso Fernando Pessoa la llamó “alma soñadora, hermana gemela de la mía”. Publicó en vida sólo dos libros de poemas: Livro de Sóror Saudade (1919) y Livro de Mágoas (1923), que en breve se agotaron, pero no fueron reeditados; y uno de cuentos, dedicado a su hermano aviador, As máscaras do Destino (1925). Dejó preparada la edición de otro, su mejor libro, Charneca en Flor (1931), publicado póstumamente, junto con Reliquiae (1931), una colección de poemas manuscritos que por revelar sus intimidades amorosas, nunca habían sido editados. Sus versos tienen como tema principal el amor en todas sus variantes. Femenina, coqueta, inteligente y apasionada, fue una mujer adelantada a su época que tuvo que soportar la incomprensión del mundo que la rodeaba. Casada en tres ocasiones, lo que para la época y mentalidad del Portugal de aquellos años constituía un insulto descarado, conoció en carne propia los desengaños amorosos y el dolor del abandono. De naturaleza enfermiza, pasó toda su vida sufriendo por su delicado estado de salud que no le permitía realizar grandes esfuerzos; sin embargo y aunque también encontramos referencias al dolor e incluso a la muerte en su obra, sus poemas, así como sus cartas, revelan una mujer enamorada de la vida y del amor. Su estilo venusino y evocador la eleva a la categoría de la propia Safo. Al igual que ocurre con la poesía de Antonio Machado, los poemas de Florbela Espanca son cantados por algunos de los cantautores más conocidos de Portugal; incluso existe un fado que tiene origen en un poema de Florbela, lo que demuestra que su poesía ha calado en el alma de la gente. El cansancio emocional de sus fracasos amorosos, uno detrás de otro, un estado febril y dolores de estómago que le acompañaron sus últimos diez años de vida, y sobre todo la muerte de su hermano menor, Apeles, a quien consideraba su alma gemela, hicieron que, ya exhausta, decidiera poner fin a su vida.

 

SER POETA

Ser poeta es ser más alto, es ser mayor

de lo que son los hombres! ¡Morder como quien besa!

Es ser mendigo y dar como quien es

Rey del Reino de Más Acá y Más allá del Dolor!

 

¡Es tener de mil deseos el esplendor

y no saber siquiera qué se desea!

¡Es tener aquí dentro un astro que flamea,

y tener garras y alas de condor!

 

¡Es tener hambre, es tener sed de Infinito!

Por yelmo, las mañanas de oro y de satén...

¡Es condensar el mundo en un solo grito!

 

Y es amarte, así, perdidamente...

Es que seas alma y sangre y vida en mí

¡Y decirlo cantando a todo el mundo!

 

 

PASEO EN EL CAMPO

¡Amor mío! ¡Mi amante! ¡Mi amigo!

Coge la hora que pasa, la hora divina,

¡Bébela dentro de mí, bébela conmigo!

¡Me siento alegre y fuerte! ¡Soy una niña!

 

Yo tengo, Amor, la cintura esbelta y fina…

piel dorada de alabastro antiguo…

frágiles manos de madona florentina…

¡Vamos a correr y reír por entre los trigos!

 

Hay encajes de gramíneas por los montes…

amapolas rojas en los trigales maduros…

agua azulada cintilando en las fuentes…

 

Y a la vuelta, Amor… convirtamos, en las alfombras

de los caminos salvajes y oscuros,

¡En un astro solo nuestras dos sombras!...

 

ESPERA

No me digas adiós, ¡oh sombra amiga!,

Ablanda más el ritmo de tus pasos;

Siente el perfume de la pasión antigua,

¡De nuestros buenos y cándidos abrazos!

 

Soy la dueña de místicos cansancios,

la fantástica y extraña niña

que un día quedó presa en tus brazos…

¡No te vayas aún, oh sombra amiga!

 

Tu amigo hizo de mí un lago triste:

¡Cuántas ondas riendo que en él no oíste,

cuánta canción de ondinas allí en el fondo!

 

Espera… espera… oh sombra amada…

mira que más allá de mí ya no hay nada

¡Y nunca más me encuentras en este mundo!...

 

Quiso Dios otorgarme el mágico don de ser sensible

Como el diamante a la luz que lo ilumina.

Darme un alma fantástica, imposible:

¡Una danza de color y fantasía!

 

¡Quiso Dios hacer de ti ambrosía

de esta pasión extraña, ardiente, increíble!

Erguir en mí la antorcha inextinguible,

¡Como un cincel grabando una agonía!

 

¡Quiso Dios hacerme tuya... para nada!

Vanos, mis brazos de crucificada,

¡Inútiles, los besos que te di!

 

¡Anda! ¡Camina! ¿Hacia dónde?... pero ¿por dónde?...

Si con uno de tus gestos la sombra esconde

El camino de estrellas que tracé...

 

A LA MUERTE

Muerte, mi Señora y Dueña Muerte,

tu abrazo, ¡debe ser tan bueno!

lánguido y dulce como un dulce lazo

y como una raíz, sereno y fuerte.

 

No hay mal que no sane o no conforte

tu mano que nos guía paso a paso,

en ti, dentro de ti, en tu regazo

no hay triste destino ni mala suerte.

 

Doña Muerte de los ojos de terciopelo,

¡Cierra mis ojos que ya todo lo vieron!

¡Sujeta mis alas que ya volaron tanto!

 

Vine de la Moirama, soy hija de rey,

mal hada me encantó y aquí quedé

a tu espera... ¡quiebra el encantamiento!

 

EL MUNDO ME QUIERE MAL…

El mundo me quiere mal porque nadie

tiene alas como yo las tengo! Porque Dios

Me hizo nacer Princesa entre plebeyos

¡En una torre de orgullo y de desdén!

 

¡Porque mi reino queda más Allá!

Porque traigo en mi mirada el vasto cielo,

¡Y porque oros y resplandores son todos míos!

¡Porque Yo soy Yo y porque Yo soy Alguien!

 

¡El mundo! ¡¿Qué es el mundo, oh amor mío?!

El jardín de mis versos todo en flor,

la mies de tus besos, pan bendito,

 

mis éxtasis, mis sueños, mis cansancios...

son tus brazos dentro de mis brazos:

¡Vía Láctea cerrando el Infinito!...

 

NUESTRA CASA

¡Nuestra casa amor, la casa nuestra!

¿Dónde está amor, que no la veo?

¡En locura de mi fantasía, en brasa de

mi sueño, la construí en un instante!

 

¿Dónde está, amor, nuestra casa,

el bien que más envidio en este mundo?

¿El tierno nido, donde nuestro beso

será más puro y dulce que un ala?

 

Sueño que tú y yo, dos pobrecitos,

andamos de la mano los caminos,

en medio de un rosal, en un jardín.

 

En un país de ilusión, que nunca vi...

Y que yo vivo ˗¡que lindo!˗ dentro de ti,

y tú, amor mío, dentro de mí...

 

NERVIOS DE ORO

Mis nervios, cascabeles de oro que tintinan,

cantan en mi alma la extraña sinfonía

de la voluptuosidad, del dolor y la alegría,

¡Que me hace reír y me hace llorar!

 

En mi cuerpo estremecido, sin cesar,

¡Agito los cascabeles de oro de la locura!

la Quimera, la Locura, la Fantasía,

¡En un raudo torbellino las siento pasar!

 

El corazón, en una imperial entrega,

¡Yergo hacia lo alto! Y, sobre mi mano,

¡Hay una rosa de púrpura, entreabierta!

 

Y en mí, dentro de mí, vibran dispersos,

mis nervios de oro, espléndidos, que son

¡Todo el Arte supremo de mis versos!

Poemas relacionados

Comentarios

Comentarios de la página