EL ROMANCE DE
ANTAR, LA GRAN EPOPEYA CABALLERESCA ÁRABE
Primera parte
Tania Zapata
Ortega
Es creencia general
que este célebre romance, una de las obras más antiguas de
la literatura árabe, fue recopilado por Al-Asma'i, famoso
filólogo y poeta de la corte del califa Harún al-Rashid en
el Siglo VIII, a partir de cuentos tradicionales de Oriente.
Al descubrirlo, numerosos críticos occidentales le auguraron
la misma popularidad de Las Mil Noches y Una Noche;
aunque no ha sido así, la obra constituye un invaluable
registro de la vida cotidiana preislámica en la que se
retratan fielmente las virtudes y los “vicios” de los
beduinos: hospitalarios, valientes, vengativos y con un
sentido puntilloso del honor individual y de la tribu.
Muchas de las
historias y ficciones populares de la Europa medieval se
remontan a fuentes orientales: a Arabia y Siria, y de allí a
la India, a través de Persia. Las maravillosas aventuras de
Antar bien podrían haber sido conocidas por los primeros
escritores europeos del romance caballeresco, cuando la
comunicación estaba aún abierta entre Asia y Europa. Si los
antecedentes de Las Mil Noches y Una Noche se
remontan a la tradición sánscrita, hindú, persa y budista; y
aunque en general se piensa que el Romance de Antar
es original en su esencia, no es descabellado pensar que
algunas de las aventuras atribuidas al héroe hayan derivado
indirectamente de antiquísimos relatos y sobrevivido a la
conquista musulmana, que destruyó sin piedad casi todos los
tesoros literarios de ese antiguo reino.
La obra comprende
todas las variedades de la poesía: heroica, cortesana,
lírica, satírica, pastoral y elegiaca. Están presentes en
ella fantasmas, genios buenos y malos, dragones, monstruos
marinos, hechiceros, amuletos mágicos y personajes con
poderes sobrehumanos. Y los héroes, con toda la parafernalia
del equipo caballeresco, salen a combatir en torneos
singulares, o al frente de un ejército, para defender su
territorio, su honor y a la mujer amada.
Antar, hijo de una
esclava abisinia, queda prendado para siempre de su prima Abla,
hija de su tío Malik, prototipo de hombre codicioso y traidor que,
habiendo accedido a esta unión si Antar obtiene honor y riquezas,
rompe una y otra vez su promesa frente a ofertas más ventajosas de
matrimonio, “esperando sin duda que Antar se convierta en alimento
para los cuervos y los buitres”, y obliga a los amantes a una
interminable sucesión de aventuras en las que ambos arrostran con
valentía la violencia, encuentros y desencuentros, penalidades y
sufrimientos en un escenario salvajemente bello.
Los atributos del
héroe son su espada, su caballo y su grito de guerra,
símbolo de un probado valor que hace huir aterrorizado al
enemigo. Con asombro, podemos ver en ellos los mismos
elementos que después se incorporaron al legendario
Cid Campeador.
La espada mágica de
Antar se llama Dhami, mide “dos codos de largo y dos vanos de
ancho, está fabricada del metal de Almalec, que es como un rayo”;
la obtiene durante una travesía en el desierto, donde tropieza con
dos hermanos que luchan a muerte; al intervenir en la disputa se
entera que la espada, escondida en las ardientes arenas por uno de
ellos, es parte de la herencia paterna y ha pasado de generación
en generación, forjada por un herrero a partir de un “rayo”, “una
piedra de aspecto negro, como una roca dura y brillante”; el
padre, conociendo la maldad del hijo mayor, ha instruido al menor
para que la oculte, pero éste lo hace tan bien que nadie puede
encontrarla. Disgustado, el hijo malvado insulta a Antar y éste lo
mata en combate singular y luego despide al segundo hijo. Cuando
se queda solo aparece la espada ante él; con ella librará las
batallas más difíciles para alcanzar su libertad, su honor y la
mano de Abla.
Abjer es el famoso
caballo de Antar, su fiel compañero; un día, mientras un grupo de
beduinos asaltaba una población para robarles el ganado, Antar vio
a un hombre “montado en un potro de color oscuro, hermoso y
compacto, y era de una raza muy apreciada por los árabes: El
jinete, sin embargo, sólo se separaría de él a cambio del ganado
arrebatado a su tribu; Antar lo ayuda a recuperar lo suyo y se
convierte en dueño de Abjer, el famoso caballo con el que realiza
tantas hazañas maravillosas”.
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