EL HEDONISMO EN LA POESÍA DE MIMNERMO
Tania Zapata
Ortega
Mimnermo de Colofón
vivió a fines del Siglo VII y comienzos del VI a.C. Contemporáneo
de Solón, aunque muy distinto y más dotado poéticamente que aquél;
fue un flautista de Colofón o más probablemente de Esmirna. Sus
elegías son fundamentalmente eróticas y ensalzan la juventud, el
amor y el goce de los placeres fugitivos de la vida. Tituló su
colección de poemas con el nombre de su amada Nanno.
Nanno es presumiblemente un extenso poema elegíaco de
tema histórico-mitológico en el que el poeta expresa sus
sentimientos más profundos. Es posible también que el nombre de
Nanno sea sólo un nexo para enlazar materias muy variadas, como ya
había hecho Hesiodo con el nombre de Perse y como haría Teógnidas
con el de Cirno. Las elegías de Mimnermo revelan el espíritu
voluptuoso de la Jonia y tienen un sentido totalmente diverso del
de las belicosas poesías de Tirteo. Mimnermo canta el amor, los
placeres y la juventud en actitud hedonista, ensombrecida por la
tristeza de pensar que, con la vejez, que considera un mal peor
que la muerte, acabará el gozo sensual, cosa que le da un
humanísimo tono pesimista.
¿Y qué vida, y qué
goce, quitando a Afrodita de oro?
Morirme quisiera,
cuando no importen ya más los amores ocultos,
los dulces obsequios,
la cama,
cuanto de amable tiene
la flor de la edad para hombre y mujer;
pues tan pronto llega
la triste vejez,
que hace al hombre feo
y malo a la par,
sin cesar le consumen
el alma los viles cuidados,
ya no se alegra
mirando a los rayos del Sol,
los muchachos le
odian, lo vejan también las mujeres;
tan terrible dispuso
Zeus la vejez.
Lo mismo que un
sueño,
dura un tiempo muy
breve la juventud preciosa;
y la triste y deforme
vejez
pende enseguida encima
de nuestra cabeza,
hostil a la vez y
canalla,
que cambia la faz de
los hombres y,
abrazándonos, daña su
vista y su mente.
Entre la prolongada
vejez y la muerte, el poeta elige la segunda, preferible a una
existencia en la que ya no pueda gozar de las dulzuras del amor y
de la fugaz juventud “breve como un sueño”; la vejez es un mal
terrible, el viejo no se alegra siquiera de la luz del Sol. Vuelve
a menudo sobre este lamento: el amor significa para Mimnermo el
placer sensual, pero igual que en todo gran poeta del placer, la
idea del goce se encuentra inexorablemente unida al de su
fugacidad: la alegría se convierte inmediatamente en angustia y en
desesperación. El tempus fugit (“el tiempo vuela”),
tópico presente en las expresiones literarias desde tiempo
inmemorial es una reacción individual frente a las convulsiones
sociales, las guerras y la decadencia de las civilizaciones; y se
manifiesta en este gran poeta arcaico griego que escribió sus
elegías en la época en que otros elogiaban las virtudes guerreras
o invitaban a los jóvenes a combatir por la defensa de la
patria.
Nosotros, como las
hojas que en la primavera
poliflorida brotan
ante el Sol súbitamente,
de la flor juvenil
así, por breve tiempo
gozamos, ignorando de
parte de los dioses
el bien y el mal. Pero
las negras Keres, al lado
nuestro marchan,
portando la hastiante vejez,
y otra la muerte;
efímero duró el fruto en sazón
de juventud, el Sol
brillando ante la tierra.
No bien la estación
llega su plazo a cumplir,
preferible es morir
que continuar con vida.
No faltarán dolores;
unas veces la casa
cae en ruinas y así la
miseria nos hunde;
o se mueren los hijos,
y qué nos resta sino
marchar hacia su
búsqueda en el Hades; tiene otro
de enfermedad roído el
corazón: no existe
entre los hombres
quién de Zeus no sufra males.
Fuentes: González
Porto-Bompiani. Diccionario Bompiani de autores literarios. Martín
de Riquer. Historia de la literatura Universal.
Publicado originalmente
en el número 769 de la revista buzos
de la noticia el 22 de mayo de 2017.
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