EDDA
VOLÜSPÁ, EL PANTEÓN NÓRDICO EN MOVIMIENTO
Tania Zapata
Ortega
Conservados en
antiguos documentos de los años 800 y 1500, los
Eddas son poemas anónimos que conservan la
mitología y la cultura germánicas en sus más genuinas
formas. A diferencia del Edda Lokassena, de
evidente intención jocosa, o del Edda Hávamal, de
orientación sapiencial y didáctica, el Edda Volüspá,
la Profecía de la Vidente (völva), primero y
más conocido poema épico de esta colección, constituye una
síntesis de la cosmogonía y del panteón nórdicos, que a su vez
reflejan de forma simbólica las guerras y alianzas entre los
distintos clanes y tribus de Islandia y Noruega y son una de las
principales fuentes primarias para el estudio de la mitología
nórdica. Impresionante obra maestra escrita en verso. y a veces en
diálogo, está repleta de alegorías, visiones y profecías, que
conservan el material legendario en su forma primitiva.
El rol del
vidente, que conoce toda la historia de dioses y hombres,
que preserva el conocimiento y está dispuesto transmitirlo
es recurrente en todas las literaturas antiguas, y ésta no
es la excepción. Todas las civilizaciones han sentido esa
fascinación por el rescate del pasado y muchos de los
grandes monumentos literarios que hoy son patrimonio de la
humanidad se han conservado gracias a la prodigiosa memoria
de hombres cuya función social fue aprender y repetir a las
nuevas generaciones antiguos cantos, antes de que la
escritura los salvara más eficazmente del olvido; en muchas
culturas, el poeta es considerado también un adivino capaz de
conversar con los dioses y los hombres acerca de sucesos que no
han ocurrido todavía, es el depositario de la conciencia
colectiva.
En el Edda
Völuspá, la protagonista se dirige a Odín y le dice que ella
conoce lo que ha ocurrido desde el surgimiento del mundo y explica
la forma en que ha adquirido tal conocimiento:
¡Oíd! pido a todas las
estirpes divinas
grandes y pequeños
hijos de Heimdall
me pides, oh Valfödr,
que te refiera
las más viejas
historias que puedo recordar.
Fue en los tiempos
primeros cuando Ymir vivió;
no había arena ni mar,
ni las frías olas,
tierra no había, ni el
alto cielo,
sólo el vacío abismo,
tampoco había hierba.
La frase
¿Sabéis aún más, o qué?, repetida una y otra vez a lo
largo del Edda Völuspá, proporciona ritmo y unidad
literaria al planteamiento, como un recordatorio de que la vidente
ha solicitado permiso a Odín para contar cómo los dioses se
reunieron para dar nombre a la noche y a sus hijos, al alba, al
mediodía y al crepúsculo; subdividiendo el tiempo para hacer el
cómputo de los años. Otros dioses crearon a los enanos y en último
término al primer hombre, la primera mujer y al árbol de los nueve
mundos.
Se reunieron los
dioses, todos, en asamblea,
y tomaron consejo los
sagrados dioses;
la Luna llena y la
nueva ellos designaron,
nombraron la mañana,
también el mediodía,
la tarde y la noche,
para contar los años.
Se encontraron los
dioses en los campos de Idi,
ellos construyeron
grandes templos, y altares,
hicieron las fraguas,
forjaron las joyas,
fraguaron tenazas,
hicieron herramientas.
Jugaban en sus patios,
y estaban alegres,
no les faltaba en
absoluto el oro.
La vidente le
dice a Odín que conoce hasta sus más profundos secretos y
acto seguido narra las enconadas luchas entre los Aesir y
los Vanir y las luchas entre los dioses y los gigantes
(reflejo de las enconadas pugnas intertribales); vaticina la
muerte de Baldr, el encadenamiento de Loki y predice, en una
formidable descripción, el crepúsculo de los dioses, que
inspiraría a Richard Wagner algunas de sus mejores páginas
musicales.
…sé muchos conjuros,
más allá veo aún
el duro destino de los
dioses triunfantes.
Lucharán los hermanos,
y se habrán de matar,
los primos hermanos
cometen incesto,
terrible es el mundo,
hay gran adulterio;
días de lanzas y
espadas, se raja el escudo,
días de tormenta y
lobos, se hunde el mundo,
no habrá hombre
ninguno que a otro respete.
El poema se
cierra con el feliz advenimiento de una nueva “Edad de
oro”.
… llegará poderoso,
quien todo lo rige.
Llegará volando el
oscuro dragón,
la sierpe brillante,
desde Nídafjöll;
llevará en sus plumas
los muertos Nídhögg.
Allí se hundirá.
Hace tiempo que,
ante el agotamiento argumental y siempre en pos del lucro y del
control ideológico, diversas producciones televisivas y de la
pantalla grande recurren a los grandes mitos de la antigüedad;
pero es frecuente que realicen una malintencionada simplificación
atemporal, presentando a dioses y héroes fuera del contexto en que
surgieron, como si fueran las mismas deidades que van apareciendo
en diversas épocas, oscureciendo la comprensión de la realidad que
motivó su aparición. Las antropomórficas deidades escandinavas son
reflejo de la convulsa sociedad que las creó y su conocimiento
permite entender la extraordinaria e irrepetible movilidad de los
universos imaginarios en que interactúan los dioses nórdicos no
sólo en los Eddas, sino en todas las creaciones literarias a que
éstos dieron origen.
Fuentes: Literatura Universal. Francisco
Montes de Oca. México 1999. Historia de la Literatura
Universal. Caros H. de la Peña. México, 1952.
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