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MOSCO DE SIRACUSA

MOSCO DE SIRACUSA

Tania Zapata Ortega

La poesía de Mosco de Siracusa floreció hacia el año 150 a.C; es el tercero de los grandes poetas bucólicos; junto con Teócrito y Bion de Esmirna mantuvieron viva la llama de la poesía pastoril mientras se ponía el sol sobre el horizonte helénico. Algunos de sus idilios pueden considerarse también epigramas. De él se conserva un extenso poema titulado Europa, en el que recrea con sensual colorido y ritmo, como si de un cuadro se tratase, uno de los mitos fundacionales más famosos del mundo griego y que tantas obras de arte ha inspirado desde entonces, el rapto de Europa. La doncella fenicia ha tenido un sueño profético y sale con su séquito a distraerse al campo y a bañarse, al contemplarla, Zeus se enamora de ella:

 

El hijo de Saturno, enamorado,

de Juno al par los furibundos celos

pretendiendo eludir apasionado,

y de la tierna virgen sin recelos

ganar el corazón inmaculado,

velocísimo baja de los cielos;

oculta su deidad y su decoro,

de cuerpo muda y se transforma en toro.

 

El desenlace es harto conocido, Europa se aproxima sin temor al hermoso animal y después de comprobar su mansedumbre decide montarlo; entonces el dios la rapta y la lleva a Creta. Por el camino, ante las súplicas de la joven, revela su identidad:

 

“El piélago a cruzar tu amor me obliga

y a la forma de toro me sujeta

Será tu grato albergue la isla amiga

que a mí mismo nutrió, la hermosa Creta.

Allí el amor que férvido me hostiga

tocará la nupcial y ansiada meta,

y me darás fecunda hijos gloriosos

monarcas en la tierra poderosos”.

 

Así Júpiter dijo: y cumplimiento

tuvieron sus palabras seductoras:

arribaron a Creta, y al momento

sus facciones de dios dominadoras

el numen reasumió: regio aposento

prepararon, y el tálamo las Horas.

Fue la virgen esposa y madre amante,

e ínclita prole regaló al Tonante.

 

    Mosco es también autor del simpático poema que los estudiosos han titulado Idilio X y que en realidad vendría siendo un epigrama; no podía faltar Eros, el “travieso niño alado”, característica esencial de toda poesía erótica; este tópico, sin embargo, presenta una novedad, el veleidoso dios, que hemos visto ya desobedeciendo a su madre y causando estragos a diestra y siniestra, asume ahora una tarea “prosaica”: en Amor arando se afana en sembrar los campos y reniega de la falta de humedad, pues las lluvias no han llegado. No sabemos por qué ha decidido convertirse en una deidad agrícola; sus atributos clásicos, las flechas, el carcaj, la antorcha que incendia las almas, descansan olvidados a un lado, mientras él empuña los aperos de labranza. Y de pronto, nos sorprende y divierte su irreverencia mientras amenaza a Zeus omnipotente de convertirlo no ya en un toro como el que raptara a la bella Europa, sino en un buey para arar la tierra si no hace que llueva inmediatamente. Es claro, el poeta puede atreverse a esto porque el Estado religioso, que impulsaba un arte solemne, piadoso, que reverenciara a los dioses, hace siglos que no existe.

 

AMOR ARANDO

Depuesta la antorcha, guardado el carcaj,

la vara punzante blandiendo procaz,

travieso Cupido por el campo va.

Del hombro le cuelga pesado costal,

y el fértil terreno se apresta a labrar.

El yugo a los bueyes impone el rapaz,

con diestra maniobra el surco abre ya,

y el grano de Ceres al ir a sembrar,

mirando a la excelsa región celestial,

a Júpiter mismo dirígese audaz.

“¡Oh Jove! (le dice) ya puedes enviar

al campo que labro calor y humedad.

Si no, por mi madre te juro veraz,

¡oh de Europa bella cornudo animal!

que en forma de toro de nuevo bajar

de Olimpo a la tierra mis flechas te harán,

y uncido al arado conmigo andarás”.

 

    Acerca de la traducción de estos poemas, conviene decir que fue tomada de Bucólicos griegos, del helenista mexicano Ipandro Acaico, cuyas versiones no renuncian a cantar en nuestra lengua con el garbo que podría suponerse en el original, reproduciendo admirablemente la suavidad, naturalidad y concisión de los versos.

 

Publicado originalmente en el número 785 de la revista buzos de la noticia el 11 de septiembre de 2017.

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