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LUCIANO DE SAMÓSATA, EL ABUELO DE LA CIENCIA FICCIÓN

LUCIANO DE SAMÓSATA, EL ABUELO DE LA CIENCIA FICCIÓN

Tania Zapata Ortega

En el Siglo II y parte del III tiene predominio casi exclusivo la prosa frente a la poesía. Luciano de Samósata  (Siria, 125-Atenas, 181) Muy probablemente de origen semita; no se sabe el nombre de sus padres ni la fecha de su nacimiento; apenas, por datos contenidos en su propia obra, conocemos los intentos de su familia, de modesta posición, por convertirlo en escultor, y luego por formarlo como letrado. Escritor prolífico aunque sea dudosa la autoría de algunos textos que se le atribuyen.

    Es uno de los más célebres humoristas de la antigüedad y creador del diálogo satírico, género que nace de la combinación del diálogo filosófico con la comedia; esta “fusión” de dos géneros del pasado para crear una forma nueva recurre a la “trasposición”, que consiste en una mezcla en la que la forma de un género literario se adapta a otro; si Platón traspuso los mimos al género dialógico, Luciano realizó esta misma operación, adaptando la comedia con fines propios.

    El Siglo II se caracteriza por una abierta contradicción entre un sentimiento religioso exacerbado hasta la superstición y el fanatismo y una tendencia al racionalismo, tendencia a la que pertenece Luciano, con su espíritu sarcástico, malicioso, demoledor, que ejercería un poderoso influjo sobre autores de la talla de Erasmo de Rotterdam, Quevedo, François Rabelais, Voltaire, Miguel de Cervantes, Johannes Kepler, Cyrano de Bergerac, Jonathan Swift y Julio Verne.

    Dentro de su producción destaca un conjunto de obras, sin duda su gran aportación a la literatura: los Diálogos (Diálogo de los dioses, de las cortesanas, de los muertos, Diálogos marinos); en ellos toman parte grandes figuras del pasado: filósofos, historiadores, dioses y personajes mitológicos que sostienen breves conversaciones sin que medie introducción alguna y en las que el autor pone en duda la religión y sus dogmas, critica a las diferentes escuelas filosóficas, cuestiona las costumbres sociales basadas en la falsedad y en la apariencia, ridiculiza a los eruditos pedantes, a los imitadores serviles de los clásicos, a los falsos conocedores de la lengua griega; todo mediante los diversos matices del humor: ironía, sátira, parodia y caricatura; por ejemplo, Caronte y Hermes obligan a varios muertos, a desnudarse antes de subir a la frágil barca, entre ellos se encuentran atletas, tiranos, farsantes, sacerdotes, hombres ricos, guerreros etc.

 

HERMES: Y ése de grave expresión, altivo gesto, de arqueadas cejas y abundante barba, que va totalmente sumido en sus meditaciones, ¿cuál es su nombre?

MENIPO: Un filósofo, aunque de hecho, puedes llamarlo impostor o charlatán. Cuando le desnudes, descubrirás bajo su capa muchos objetos ocultos, dignos de risa.

HERMES: Primero, quítate el vestido, y después todo lo demás. ¡Oh, Zeus! ¡Cuánta vanidad traes!, ¡cuánta ignorancia, vanagloria, espíritu de contradicción y problemas inextricables, espinosos discursos y liosos pensamientos! Y, por si no bastara, muchísimo trabajo inútil y excesiva charlatanería, frivolidad y gran cantidad de palabras sin sustancia y, ¡por Zeus! También traes montones de oro, sensualidad, desvergüenza, ira y voluptuosidad. Aquí nada pasa inadvertido, por mucho que quieras ocultarlo. Deja también tu falsedad, después tu presunción y superioridad. Con toda esa carga, ni una nave de cincuenta remos soportaría tu peso.

 

    Sus Relatos Verídicos rompen con el precepto griego de la mímesis del arte, cuyo fin esencial es la imitación de la naturaleza; el autor construye mundos nuevos, imaginarios y desconocidos para el ser humano de su época y pone la primera piedra del género al que hoy llamamos ciencia ficción. No podía faltar el elemento alienígena, es el primer escritor en presentar la figura de los extraterrestres con características antropomórficas y dotados de inteligencia. Pero Luciano está muy lejos de sostener la veracidad de su creación; él se burla de todos los mitos, de las historias de dioses y héroes defendidos por sabios y gobernantes desde la antigüedad; así como de los historiadores y cronistas clásicos que presentaban modos de vida, acontecimientos y personajes fantásticos como producto de sus viajes a regiones inexploradas y asegura que todos los episodios de su novela son falsos, inaugurando también lo que hoy conocemos como el pacto ficcional con el lector. La crítica especializada lo reconoce como el abuelo de la ciencia ficción y es el primer literato (conocido) en plantear y representar la posibilidad de un viaje al espacio, un desplazamiento de la Tierra a la Luna.

    Existe allí un linaje de hombres, los llamados arbóreos que nacen del modo siguiente: Cortan el testículo derecho de un hombre y lo plantan en la tierra; de él brota un corpulento árbol de carne, semejante a un falo: tiene ramas y hojas y su fruto son las bellotas, del tamaño de un codo; cuando están ya maduras, las recolectan y extraen de su interior a los hombres. Además, sus partes pudendas son artificiales. Algunos las tienen de marfil, pero los pobres las usan de madera, y con ellas se unen y fecundan a su pareja. Tras la vejez, el hombre no muere, sino que, como el humo, se disuelve y convierte en aire.

 

Publicado originalmente en el número 787 de la revista buzos de la noticia el 25 de septiembre de 2017.

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