LAS GEÓRGICAS, DE VIRGILIO, UN LLAMADO AL SENTIMIENTO NACIONAL
Tania Zapata Orgtega
Publio Virgilio Marón (70-19 a.C.), llamado “El Príncipe de los poetas latinos”, es autor de 10 poemas de carácter pastoril titulados Bucólicas, breves composiciones en las que canta sus amores y alaba el campo; en ellas se adivina su admiración por Teócrito al hacer dialogar a los pastores en un escenario agreste; en una de ellas, la Égloga IV, dedicada a Asinio Polión, anuncia la llegada de un niño que inaugurará una nueva edad de oro. La hagiología (teoría de los santos, beatos y personajes de la iglesia católica) se ha apropiado a Virgilio, pero es evidente que pertenece aún a esa estirpe heredera de la grandeza griega que añora los mitos y los viejos valores e invoca a los dioses y a los héroes sincréticos grecorromanos, símbolo de una vida sencilla y convival.
Y cuando el encomio de los héroes y los hechos paternos
puedas leer, y conocer ls que son las virtudes,
insensiblemente dorarán el campo tiernas espigas,
y la uva bermeja colgará de las zarzas incultas,
y rocío de miel sudarán las duras encinas.
De la antigua maldad quedarán, con todo, algunos vestigios
que nos harán desafiar a Tetis con naves, con muros
ceñir fortalezas, y surcos hundir en la tierra.
Entonces habrá otro Tifis, y otro Argos que lleve
héroes selectos, habrá también otras guerras,
Y un magno Aquiles nuevamente será enviado a Troya.
Las Geórgicas son un conjunto poemas didácticos de gran realismo y naturalidad sobre la agricultura, la arboricultura, la ganadería y la apicultura; divididas en cuatro libros, son para algunos su obra más perfecta; en ella irradia amor a la tierra y a la vida campesina y es un llamado al sentimiento nacional, al aprecio del suelo, los dioses y los antepasados. Compuestas en Nápoles mientras en Oriente se realizaban las encarnizadas batallas entre Octavio y Antonio, en las Geórgicas toma partido por Augusto, a quien considera el caudillo que ha restituido el orden y lo garantiza. Son obra de su madurez literaria; Séneca afirmaba que Virgilio fue “menos cuidadoso de la exactitud que de la elegancia, pues no atendió tanto a enseñar a los agricultores cuanto a deleitar a los lectores”. Si en las Bucólicas siguió el modelo teocríteo y en la Eneida el homérico, en las Geórgicas reconoce a Hesíodo como su maestro.
Busca en cada terreno las señales
que te indiquen sus gustos especiales:
uno de espigas túrgidas se viste,
otro a hospedar la viña se resiste;
éste con varios frutos se recama,
aquél se cubre de espontánea grama.
Providencia benigna
a cada tribu asigna
un producto especial con mano sabia:
su oloroso azafrán Cilicia envía,
la India su marfil, su incienso Arabia;
forja el acero el Cálibe desnudo,
da el Ponto su castor, y Epiro cría
los generosos rápidos corceles
a quienes en Elida nadie pudo
la palma disputar y los laureles.
Leyes particulares
naturaleza impuso a los lugares,
sin que nada su eterno curso estorbe,
desde que Deucalión repobló el orbe
con los guijarros que arrojó su mano
de do el duro nació linaje humano.
A la obra, pues, y si te cupo en suerte
domeñar tierra fuerte
de la estación propicia en el instante
la vigorosa yunta la quebrante,
y a lo largo del surco los terrones
dispuestos en montones
serán en polvo convertidos luego
del sol de estío al penetrante fuego.
O si fecunda tierra te tocare,
al punto mismo en que el Arcturo asome,
tu mano la pesada esteva tome
y a flor de tierra el suelo ingrato are,
así se extirpa allá la mala yerba,
y acá la tierra su humedad conserva.
No es menos conveniente
dejar un tiempo al campo perezoso
en baldío reposo,
o mudar la simiente,
sembrando por ejemplo rubio grano
donde habichuelas cosechó tu mano,
u otro leguminoso
chato o redondo, pálido o lustroso,
siempre que la simiente aquella sea
que en la sonante síliqua encerrada
al más leve rumor cascabelea.
Los poemas de Virgilio gozaron ya entre sus contemporáneos de gran aprecio y admiración; era frecuente que sus versos se memorizaran o grabaran en piedra o metal; durante la edad media fue tan popular, que Dante le asignaría un destacado puesto en La Divina Comedia como guía en su viaje imaginario por el infierno y el purgatorio.
Sitio de honor en su obra ocupa La Eneida el gran poema épico fundacional romano, compuesto en la última etapa de la vida de Virgilio (entre el 29 y el 19 a.C.), consta de 12 libros y de él nos ocuparemos en la siguiente entrega.
Publicado originalmente en el número 790 de la revista buzos de la noticia el 16 de octubre de 2017.

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