LA POESÍA POLÍTICA Y SOCIAL DE SOLÓN
Tania Zapata Ortega
Uno de los poetas más
importantes de la Grecia arcaica es Solón de Atenas (638-558
a.C.), célebre legislador ateniense considerado uno de los Siete
Sabios; como poeta elegíaco ha recibido escasa atención de los
estudiosos. Perteneciente a la aristocracia terrateniente, fue uno
de los primeros en hacer poesía política y social, además de
didáctica, siempre con el objetivo de sustentar su labor
legislativa. En 594 a.C. emprendió la reforma económica y social
de Atenas y apoyó la abolición de la esclavitud por deudas,
pronunciándose en contra de la excesiva concentración del poder.
La Constitución de Solón es la legitimación jurídica de un Estado
citadino clasista en el que los terratenientes desempeñan el papel
principal. Es famoso su decálogo, en el que la obediencia a las
instituciones religiosas se coloca en un plano secundario:
1.- Ten por más fiel
la probidad que el juramento.
2.- Nunca digas una
mentira.
3.- Piensa en acciones
ilustres.
4.- No hagas amigos de
presto, ni dejes los que ya hubieres hecho.
5.- Manda cuando
hubieres ya aprendido a obedecer.
6.- No aconsejes lo
más agradable, sino lo mejor.
7.- Toma por guía la
razón.
8.- No te familiarices
con los malos.
9.- Venera a los
dioses.
10.- Honra a los
padres.
Larga es la discusión en
torno a su existencia histórica, cubierta con el halo de la
leyenda. Herodoto, en un pasaje cuya veracidad ha sido ampliamente
discutida, lo hace entrevistarse con Creso y ambos, el “sabio” y
el “poderoso”, discuten acerca de la existencia humana, la riqueza
y el poder. Platón reconoce, en su Diálogo, Timeo la
importancia de Solón en el desarrollo del pensamiento y en
especial de la poesía griega cuando hace a narrar a Critias una
anécdota según la cual su abuelo conoció al poeta, a quien los
miembros de la “fratria” consideraban “muy sabio en todos los
otros campos, en la poesía lo tenían por el más libre de todos los
poetas” y agrega: “¡Ojalá la poesía no hubiera sido para él una
actividad secundaria! Si se hubiera esforzado como los otros y
hubiera terminado el argumento que trajo de Egipto y, si, al
llegar aquí, las contiendas civiles y otros males no lo hubieran
obligado a descuidar todo lo que descubrió allí, ni Hesíodo ni
Homero, en mi opinión, ni ningún otro poeta jamás habría llegado a
tener una fama mayor que la suya”.
Solón gobernó en una
época de graves conflictos sociales, producto de una extrema
concentración de la riqueza y el poder político en manos de los
eupátridas, nobles terratenientes de la región del Ática. Para
Solón, la poesía es un instrumento político de educación del
ciudadano. Con él, la elegía adquiere un carácter “gnómico”, es
decir sentencioso, grave y preciso. Su estilo se adorna con bellas
imágenes; en el aspecto formal, se ciñe a los cánones de la poesía
homérica, pero sus temas pertenecen ya a la poesía lírica. En sus
versos retrata con crudeza el estado de ruina y discordia de la
ciudad y nos lega esta joya, terriblemente actual a pesar de los
26 siglos que han transcurrido desde su creación:
Eunomía (Buen
Gobierno)
No va a perecer jamás
nuestra ciudad por designio
de Zeus ni a
instancias de los dioses felices.
Tan magnífica es Palas
Atenea nuestra protectora,
hija del más fuerte,
que extiende sus manos sobre ella.
Pero sus propios
ciudadanos, con actos de locura,
quieren destruir esta
gran ciudad por buscar sus provechos,
y la injusta codicia
de los jefes del pueblo, a los que aguardan
numerosos dolores que
sufrir por sus grandes abusos.
Porque no saben
dominar el hartazgo ni orden poner
a sus actuales
triunfos en una fiesta en paz.
Se hacen ricos
cediendo a manejos injustos.
Ni de los tesoros
sagrados ni de los bienes públicos
se abstienen en sus
hurtos, cada uno por un lado al pillaje,
ni siquiera respetan
los augustos cimientos de Díke,
quien, silenciosa,
conoce el presente y el pasado,
y al cabo del tiempo
en cualquier forma viene a vengarse.
Entonces alcanza a
toda la ciudad esa herida inevitable,
y pronto la arrastra a
una pésima esclavitud,
que despierta la lucha
civil y la guerra dormida,
lo que arruina de
muchos la amable virtud.
Porque no tarda en
agostarse una espléndida ciudad
formada de enemigos,
en bandas que sólo los malos aprecian.
Mientras esos males
van rodando en el pueblo, hay muchos
de los pobres que
emigran a tierra extranjera,
vendidos y encadenados
con crueles argollas y lazos
Así la pública
desgracia invade el hogar de cada uno,
y las puertas del
atrio no logran entonces frenarla,
sino que salta el muro
del patio y encuentra siempre
incluso a quien se
esconde huyendo en el cuarto más remoto.
Mi corazón me impulsa
a enseñarles a los atenienses esto:
que muchísimas
desdichas procura a la ciudad el mal gobierno,
y que el bueno lo deja
todo en buen orden y equilibrio,
y a menudo apresa a
los injustos con cepos y grillos;
alisa asperezas,
detiene el exceso, y borra el abuso,
y agosta los brotes de
un progresivo desastre,
endereza sentencias
torcidas, suaviza los actos soberbios,
y hace que cesen los
ánimos de discordia civil,
y calma la ira de la
funesta disputa, y con Buen Gobierno
todos los asuntos
humanos son rectos y ecuánimes.
Fuentes: Timeo. Platón.
Historia de la Literatura Universal. Martín de Riquer. Solón y
“Solón”. El misterio de la poesía. Ana María González de
Tobia.
Publicado originalmente
en el número 768 de la revista buzos
de la noticia del 15 de mayo de 2017.
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