La mitología germana
en los Eddas
Tania Zapata Ortega
Ninguno de los pueblos
germánicos supo guardar tan celosamente las tradiciones de sus
antepasados como Islandia; suele considerarse que la literatura
alemana inicia con los Eddas. A principios del Siglo
XIII, el escalda islandés Snorri Sturluson escribió un extenso
tratado didáctico mitológico llamado Edda (Poética), para
orientar a las nuevas generaciones de poetas; por extensión, se ha
llamado Eddas a una vasta colección de arcaicos poemas
nórdicos breves con carácter episódico; son narraciones en torno a
divinidades y héroes del mundo germánico cuya fijación tiene lugar
entre los siglos IX y XIII pero que nos remiten al paganismo del
norte, con su politeísmo salvaje en el que los vicios de los
dioses reflejan las relaciones humanas; en esta literatura se
mantiene puro y exento de notas cristianas el primitivo fondo
legendario, mítico y heroico de estos pueblos. Poesía épica de
extraña perfección, el ritmo del verso o de los diálogos es de una
agilidad desconocida en las epopeyas anglosajonas; literatura
vigorosa, ruda y hasta cruel.
Los
Eddas tienen por protagonistas a Odín, Thor, Frigg,
Freyr, Loki y sus compañeros, ensalzando la valentía, el
afán de gloria, el espíritu de sacrificio y la lealtad. El
panteón teutónico es un reflejo de las relaciones de
producción que le dieron vida; los pueblos germánicos, que
durante siglos sostuvieron combates, conservaban la memoria
de sus triunfos y derrotas, del orgullo de los clanes y las
vicisitudes de la guerra; todo ello, encontró su expresión
poética en los Eddas.
Entre los más
celebrados destaca el Lokasenna: reunidos todos los
dioses, Loki, el engañador, inicia una pelea y mata a Fimafeng,
uno de los servidores de los dioses, que se disgustan y lo
expulsan del banquete; él regresa, entra a la sala y por turnos va
insultando a cada una de las divinidades, acusándolas de
libertinaje, de olvidar sus promesas, de incesto, cobardía,
simulación, afeminamiento, promiscuidad, adulterio e injusticia;
todo esto a pesar de que varios de ellos lo instan a dejar de
agraviarlos. Entonces llega Thor, que lo amenaza con matarlo y
Loki decide irse, no sin antes insultarlo.
Loki regresó y
encontróse con Eldir fuera de la casa. Loki le dijo: Dime,
Eldir, pero no avances un solo paso: ¿qué hablan, ahí dentro,
los nobles hijos de los dioses triunfales?
Eldir dijo: de sus
armas hablan, y de sus hazañas los hijos de los dioses; de los
Aesir y Elfos que ahí están, ninguno dice bien de ti.
Loki dijo: ahora he de
entrar al palacio de Aegir, a ver el banquete; discordia y
disputa llevaré a los Aesir, amargaré su hidromiel.
…
Recuerda, Odín, que en
tiempos lejanos unimos nuestra sangre; dijiste que nunca
probarías la cerveza si no bebíamos los dos.
…
Bragi, de los Aesir y
Elfos que están aquí, tú eres el más cobarde en la lucha, y
quién más teme a los dardos.
…
¡Calla, Idun! De todas
las mujeres eres la más libertina, pues enlazaste en tus brazos
bellamente lavados al matador de tu hermano.
…
¡Calla, Odín! Nunca
sabes repartir la victoria en el combate; la diste a menudo a
quien no debías, la diste a los más flojos. Magia negra hacías,
eso dicen, en Samsey tableabas como las völvas; en figura de
brujo viviste entre hombres, y eso amaricamiento es.
…
¡Calla, Frigg! Eres la
hija de Fjörgyn, fuiste siempre libertina, tú, esposa de Vidrir,
dejaste a Vé y a Vili apretarse a tu pecho.
…
¡Calla, Freyja! Muy
bien te conozco, muchas son tus deshonras, de los Aesir y Elfos
que aquí dentro están cada uno fue tu amante. Calla, Freyja.
Eres una bruja y de muy mala fama, pues con tu hermano te
hallaron los amables dioses, y entonces, Freyja, de miedo
peíste.
…
Entonces llegó Thor, y
dijo: ¡Calla, afeminado! Mi martillo espléndido, Mjöllnir, te
hará callar; la roca de los hombros te arrancaré del cuello, y
acabaré tu vida.
Loki dijo: ¡El hijo de
Jörd acaba de entrar, ¿por qué, Thor, así ruges? No tendrás
valor al luchar con el lobo, cuando devore a Sigfödr.
Thor dijo: ¡Calla,
afeminado! Mi martillo espléndido, Mjöllnir, te hará callar; te
lanzaré hacia lo alto, hacia el oriente, y ya nadie te
verá.
Loki dijo: De tus
viajes a oriente jamás deberías decir historias, pues te
ocultaste, guerrero, en el pulgar del guante: y no parecías
Thor. Dije a los Aesir y a los hijos de los Aesir lo que bien me
plugo; pero sólo ante ti debo retirarme, bien sé que me
golpearás.
Loki se convierte
en Salmón y se oculta en la cascada de Frennang, los Aesir
lo atrapan, lo atan y colocan una serpiente venenosa sobre
su rostro; Sigyn, su mujer, intenta evitar que el veneno del
reptil caiga sobre sus ojos recogiéndolo en una vasija; pero
cada vez que debe vaciarla, el líquido gotea sobre Loki
haciéndolo que se retuerza violentamente; con esto
explicaban los islandeses el origen de los terremotos.
Fuentes:
Literatura Universal, Carlos H. De la Peña.
Literatura Universal, Francisco Montes de Oca.
La Literatura a Través de Autores Selectos,
María Edmee Álvarez. Historia de la Literatura
Universal, Martín de Riquer/José María Valverde.
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