LA LITERATURA
SAPIENCIAL SUMERIA. LAS INSTRUCCIONES DE SHURUPPAK
Pertenecientes a
la literatura sapiencial sumeria, Las Instrucciones de
Shuruppak, constituyen una de las obras más antiguas de la
humanidad. Provienen de la antigua Sumeria (actual Irak) y
aparecen por primera vez en copias que datan del tercer milenio a.
C. Este monumento literario está formado por un conjunto de
proverbios, consejos y mandatos éticos para guiar a las personas
hacia una vida justa, próspera y correcta
No se trata de un
libro conservado en perfecto estado, sino de una reconstrucción
arqueológica y filológica. El texto ha llegado hasta nosotros a
través de diversas tablillas de arcilla escritas en cuneiforme.
Estas tablillas tienen más de cuatro mil 500 años y, como es
natural, muchas están rotas, erosionadas o incompletas. Las
Instrucciones de Shuruppak no sólo son una reliquia
literaria, sino también un profundo compendio de sabiduría
práctica que nos permite asomarnos a la mentalidad y a los valores
de la antigua Sumeria. A pesar de los milenios que nos separan y
de su estado fragmentario, los consejos de este padre a su hijo
revelan una serie de aprendizajes: la prudencia como virtud
suprema; la importancia del orden social y la reputación; una
visión pragmática de la naturaleza humana; la justicia y la
rectitud como fundamento; y el hogar y la familia como eje
central.
La narrativa
sitúa las Instrucciones en la generación
inmediatamente anterior al gran diluvio mesopotámico. El
hijo de Ubar-Tutu, el sabio Shuruppak, aconseja a su hijo
Ziudsura (quien, según la mitología sumeria, será el único
hombre que sobrevivirá al diluvio gracias a la advertencia
de los dioses, de forma análoga al Noé bíblico); se trata
del mismo Ziudsura que los babilonios conocían con los
nombres gemelos Atra-hasis y Uta-napishti,
personaje que, habiendo alcanzado la inmortalidad, habita en
los confines de la Tierra y reaparece luego dando sabios
consejos a Gilgamesh.
I
- Hijo mío, déjame
darte unas instrucciones: ¡debes prestar atención! Ziudsura,
déjame decirte una palabra: ¡debes prestar atención! ¡No
desoigas mis instrucciones! ¡No quebrantes las palabras que
digo! ¡Las instrucciones de un anciano son preciosas; debes
cumplirlas!
-
No sitúes un
campo en un camino; No ares un campo en (un camino o una senda).
No hagas un pozo en tu campo: la gente te causará daños en él.
No coloques tu casa junto a una plaza pública: siempre hay allí
una multitud. No respondas por alguien: ese hombre tendrá poder
sobre ti; y tú mismo, no dejes que nadie responda por ti: ese
hombre te despreciará.
-
No merodees
donde haya una riña; no dejes que la riña te convierta
en testigo. No provoques una riña. Mantente al margen de
una riña.
-
No entres a
robar en una casa; no codicies el cofre del dinero. Un
ladrón es un león, pero después de ser capturado, será
un esclavo. Hijo mío, no cometas robos; no te cortes con
un hacha.
-
No elijas a un
joven como padrino. No juegues con una joven casada: la calumnia
podría ser grave. Hijo mío, no te sientes a solas en una
estancia con una mujer casada.
-
No busques
pelea; no te deshonres. No digas mentiras. No te jactes;
entonces tus palabras serán creídas. No deliberes
durante demasiado tiempo.
-
No comas comida
robada con nadie. No hundas tu mano en la sangre. Después de que
hayas repartido los huesos, se te hará restituir el buey, se te
hará restituir la oveja.
-
No hables
indebidamente; más tarde te tenderá una trampa.
- No disperses tus
ovejas en pastos desconocidos. No alquiles el buey de alguien
para un trabajo incierto. Un (camino) seguro significa un viaje
seguro. No viajes de noche: puede esconder tanto el bien como el
mal.
-
No maldigas con
vehemencia: se vuelve contra ti.
-
No saques agua
que no puedas alcanzar: te debilitará.
- No ahuyentes a un
deudor: se volverá hostil hacia ti.
- No establezcas un
hogar con un hombre arrogante: hará de tu vida la de una
esclava. No podrás pasar por ninguna morada humana sin que te
griten: –¡Ahí vas! ¡Ahí vas!
-
Hijo mío, no
uses la violencia. No violes a la hija de nadie; el
patio se enterará.
-
Los ojos del
calumniador siempre se mueven tan furtivamente como un huso.
Nunca debes permanecer en su presencia; no se debe permitir que
sus intenciones tengan efecto sobre ti.
- No te jactes en
las cervecerías (destilerías) como un hombre embustero: entonces
tus palabras serán creídas.
-
Shuruppak dio
estas instrucciones a su hijo. Shuruppak, hijo de Ubara-Tutu,
dio estas instrucciones a su hijo Ziudsura.
II
- Por segunda vez,
Shuruppak, hijo de Ubara-Tutu, dio instrucciones a su hijo
Ziudsura: –Hijo mío, déjame darte unas instrucciones: ¡debes
prestar atención! Ziudsura, déjame decirte una palabra: ¡debes
prestar atención! ¡No desoigas mis instrucciones! ¡No quebrantes
las palabras que digo! ¡Las instrucciones de un anciano son
preciosas; debes cumplirlas!
-
El palacio es
como un río caudaloso: su centro son toros que embisten; lo que
entra nunca es suficiente para llenarlo, y lo que sale nunca
puede ser detenido.
-
Cuando se trata
del pan de otro, es fácil decir «te lo daré», pero el momento de
darlo de verdad puede estar tan lejos como el cielo. Si vas tras
el hombre que dijo «te lo daré», él dirá: No puedo dártelo; el
pan se acaba de terminar.
-
La propiedad es
algo para ser expandido; pero nada puede igualar a mis
pequeños.
-
La boca
artística recita palabras; la boca áspera trae
documentos de litigio; la boca dulce recoge hierbas
dulces.
-
El charlatán
(el mentiroso) llena su bolsa de pan; el soberbio trae
una bolsa vacía y solo puede llenar su boca vacía con
jactancia.
-
Quien trabaja
el cuero, eventualmente trabajará con su propio
cuero.
-
El fuerte puede
escapar de la mano de cualquiera.
- El necio pierde
algo. Cuando duerme, el necio pierde algo. ¡No me ates!
–suplica–,Déjame vivir! –suplica–.
- El imprudente
decreta destinos; el desvergonzado amontona cosas en el regazo
de otro: «Soy tal que merezco admiración».
- Una esposa débil
es siempre apresada por el destino.
- Si contratas a un
trabajador, compartirá la bolsa de pan contigo; comerá contigo
de la misma bolsa y la acabará contigo. Luego dejará de trabajar
contigo y, diciendo «tengo que vivir de algo», servirá en el
palacio.
-
A tu hijo le
dices que venga a tu casa; a tu hija le dices que vaya a los
aposentos de las mujeres.
-
No debes emitir
juicio cuando bebas cerveza.
-
No debes
preocuparte en exceso por lo que sale de la casa.
- El cielo está
lejos, la tierra es muy preciosa, pero es con el cielo que
multiplicas tus bienes, y todas las tierras extranjeras respiran
bajo él.
-
En tiempo de
cosecha, el tiempo más preciado, recoge como una esclava, come
como una reina; hijo mío, recoger como una esclava, comer como
una reina, así es como debe ser.
-
Quien insulta
sólo puede herir la piel; los ojos codiciosos, sin embargo,
pueden matar. El mentiroso, gritando, rasga sus vestiduras. Los
insultos traen consejo al malvado. Hablar con arrogancia es como
un absceso, una hierba que enferma el estómago.
- Mis palabras de
oración traen abundancia. La oración es agua fresca que enfría
el corazón. Sólo los insultos y el hablar estúpido reciben la
atención de la Tierra.
-
Shuruppak, hijo
de Ubara-Tutu, dio estas instrucciones a su hijo
Ziudsura.
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