LA APASIONADA LIRA DE CATULO
Tania Zapata Ortega
Todo parece indicar que nació en Verona hacia el año 87 a.C. y que murió en Sirmione en el año 54 a.C. Entre 70 y 65 a.C. formó parte de la escuela “neotérica” de la que sería el principal exponente; formada por artistas literarios que buscaban nuevos moldes para una necesidad expresiva y una realidad cambiante; esta escuela planteaba la renovación de las letras latinas sin abandonar las fuentes helenísticas, propugnando por un arte docto y sagaz. El tema erótico ocupa un sitio destacado en la producción de Catulo, que cultiva la glosa y crea nuevos metros. Frente a la tradición nacional y arcaica, que prefería los extensos poemas épicos y sobre la fundación de Roma, compone breves epilios y elegías de gran perfección.
Se conocen de su obra 116 poemas líricos agrupados para su estudio, según el metro empleado en ellos: Polymetra (también llamados nugae, por su carácter aparentemente ligero e intrascendente), son textos breves de metros diversos; poemas de erudición y epigramas, que contienen todas las vicisitudes de amor del poeta.
Se le considera el verdadero creador de la elegía romana, aunque sus composiciones de este tipo constituyan solo una pequeña parte del Cancionero, con el que funda el género “autobiográfico” uniendo a la técnica helenística sus propias experiencias y con el que se aleja para siempre de la elegía griega al cantar con énfasis y sinceridad, reflejando verdadera emoción aún en los temas históricos o mitológicos.
Lesbia es el seudónimo literario de Clodia, la mujer que inspira los más apasionados y contradictorios versos de Catulo exaltando su imaginación poética; las pasiones en la poesía de Catulo son extremas; en sus versos bullen todas las emociones con una intensidad tal, que difícilmente pueden considerarse como simple creación literaria.
Ninguna mujer puede decir que amada fue tanto,
en verdad, cuanto por mí fue mi Lesbia amada.
Ninguna fe en ningún pacto fue nunca tanta
cuanta, de mi parte, fue en tu amor hallada.
En su Cancionero, el poeta vuelca su alma y traspasa los límites de las convenciones para expresar el amor correspondido, los celos, rupturas, reconciliaciones, esperanzas, desengaños, alegrías y dolor, desdén y deseo apasionado.
Vivamos, Lesbia mía, y amémonos.
Que los rumores de los viejos severos
no nos importen.
El sol puede salir y ponerse:
nosotros, cuando acabe nuestra breve luz,
dormiremos una noche eterna.
Dame mil besos, después cien,
luego otros mil, luego otros cien,
después hasta dos mil, después otra vez cien;
luego, cuando lleguemos a muchos miles,
perderemos la cuenta, no la sabremos nosotros
ni el envidioso, y así no podrá maldecirnos
al saber el total de nuestros besos
Pero el amor no es su único tema; también se ocupa de la amistad, el dolor por la traición, la distancia o la muerte del amigo; y también se burla de su propia pobreza. La suya es una poesía de evasión; la crisis republicana con sus problemas no está en el centro de su creación; sin embargo, su postura literaria es de ruptura en cuanto se opone al tradicionalismo. Su poderosa personalidad se expresa también en una poesía violenta y arrebatada; cuando no es la mujer quien lo inspira quien lo inspira, sino un adversario político o literario, la virulencia de sus expresiones deja sin aliento al lector; Catulo emplea contra su oponente todas las variaciones del insulto sexual, familiar, del relativo a la apariencia física y a los defectos morales; ejemplo de ello es el poema 16 de los Cármenes, considerado el más obsceno de la literatura antigua en el que, criticado por Aurelio y Furio de afeminado por abordar la temática amorosa en su poesía, los cubre de improperios y amenazas de índole tal que, escandalizando a sus traductores, fue censurado por muchos siglos y ha hecho las delicias de los estudiosos de la invectiva.
Junto a estas composiciones, hay otros poemas de Catulo de temática más culta; en ellas el argumento central está tomado de la mitología y obedece a la preceptiva helenística; a esta parte de su producción literaria pertenecen Attis , Las bodas de Peleo y Tetis, La cabellera de Berenice, etc. El poema dedicado a la muerte de su hermano es un ejemplo del tratamiento literario que da a los afectos familiares.
Por muchas naciones y por muchos mares llevado
advengo, hermano, a estas exequias míseras,
para donarte de la muerte la ofrenda postrema
y hablar vanamente a tu ceniza muda,
puesto que a ti mismo te me arrebató la fortuna,
ay, mísero hermano a mí quitado injustamente.
Hoy, entre tanto, esto que por uso de los padres antiguo,
empero, a las exequias es dado en triste ofrenda,
recibe, que fluye en gran manera con llanto fraterno,
y, para siempre, salve y adiós, hermano.
Publicado originalmente en el número 789 de la revista buzos de la noticia el 9 de octubre de 2017.

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