El Manyoshu, o “Libro de las Diez Mil Hojas”

Tania Zapata Ortega

Al evolucionar hacia un decisivo feudalismo, ya en la época imperial, el Japón recibe la influencia china. De 794 a 1192, el Japón alcanzó su apogeo material y espiritual. La clase alta era llamada “los habitantes de las nubes”. La producción literaria japonesa, como la china, es esencialmente poética. El Manyoshu, o “Libro de las Diez Mil Hojas”, es uno de los más antiguos y significativos compendios poéticos de esta etapa; contiene, en 20 volúmenes, cuatro mil 500 poemas escritos durante los cuatro siglos precedentes a la época Nara, la edad de Oro del Japón: 794 a 1192. Se desconoce el nombre del compilador de los primeros 16 tomos, pero se atribuye al poeta Ôtomo-no-Yaka-mochi la recopilación de los cuatro últimos. A pesar de la forma y temática diversa, en El Manyoshu predomina el tema amoroso. Algunos especialistas ven en esta obra el equivalente de la poesía popular española de la Edad Media, en la que el cortejo amoroso ocupaba un sitio destacado en la literatura:

Mi enredado cabello

no he de cortar:

tu mano, mi amadísimo,

lo ha tocado como a una almohada.

                            (Anónimo)

 

     Aunque predomina el tono masculino, la mujer no ha perdido del todo su lugar destacado en la lírica japonesa.

 

Pensando en el emperador Tenji

Esperándote

con enorme anhelo

esas persianas

de mi ventana

vibran

con el viento de otoño

Princesa Nukada (630-690).

 

     Las voces que en la obra concurren son diversas, prueba de que la poesía era una actividad que permeaba a todas las capas sociales, desde la nobleza imperial, pasando por los altos y medianos funcionarios públicos.

 

Muerta de añoranza

debe de estar mi amada mujer.

Porque, cuando bebo agua,

ella aparece reflejada en la superficie

y no puedo nunca olvidarla.

 

     En este compendio poético se reflejan todos los aspectos de la vida de este gran pueblo: las alegrías que trae el amor, la contemplación del paisaje, la nostalgia ante la fugacidad de la vida:

 

Las estrellas pasan

la Luna pasa.

Nubes azules pasan sobre las montañas

hacia el Norte

Los años se deslizan.

                       Emperatriz Jitô (645-702)

 

     Y también el sufrimiento del pueblo, sus carencias económicas y la añoranza del soldado por su tierra y su familia:

¡Ay, aquella túnica que yo llevaba en casa!

Agarrados a mí por las faldas

no dejaban de llorar mis hijitos...

Y tuve que dejarlos solos,

siendo huérfanos de madre, sin amparo.

     Otro soldado, enviado a proteger las fronteras, escribe a su amada:

Pensaré en ti, amor,

en las noches, cuando la niebla gris

surja sobre los juncos

y suene fría la voz

de los patos salvajes llorando.

     La poesía japonesa centra su atención en ordenar adecuadamente frases o versos con un número determinado de sílabas para proporcionar un ritmo ideal a la composición; a diferencia de la poesía en otras lenguas, no existe la rima. En El Manyoshu se observan tres tipos de composición: el Chôka (“poema largo”), de 10 a 20 versos de cinco y siete sílabas japonesas llamadas “moras” –que termina con tres versos de cinco, siete y siete sílabas. Al final de la obra se suele añadir un tanka –que en este caso se llama Hanka— a modo de resumen; el Tanka (“poema corto”), estrofa única formada por cinco versos ordenados de cinco, siete, cinco, siete y siete moras; y el Sedôka (“poema en que se repiten los primeros versos”), que consiste en la repetición de la primera estrofa de tres versos de cinco, siete y siete sílabas para formar versos de cinco, siete, siete, cinco, siete, siete sílabas en total. Esta preferencia por los versos de cinco y siete sílabas se debe a que éstos resultan más agradables al oído japonés.

De los siglos VII al XIX, éstas fueron las formas poéticas dominantes; hasta que, suprimiendo los dos versos finales del Tanka, “surgiera” el Haikú, para fascinación de grandes poetas de todo el mundo, enamorados de esta sutil composición.

Fuentes:

Literatura Universal. Arqueles Vela. México 1951.

El cancionero Man’yôshû y la tradición milenaria del tanka en la poesía japonesa. Hidehito Higashitani. Catedrático Emérito de la Kobe University of Foreign Studies. Revista Kokoro, Núm 5. España, 2011.

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