EL CANTAR DE
LOS NIBELUNGOS, REESCRITURA FEUDAL DE LAS LEYENDAS
GERMÁNICAS
Tania Zapata
Ortega
La
Tragedia de los Nibelungos es el título de la
versión más antigua de esta obra; por su unidad estructural es,
sin duda, fruto de los trabajos de un compilador anónimo que
hacia 1190 recogiera la anécdota desde la tradición oral
germana. Es uno de los tres “cantares de gesta” más
representativos (junto al castellano Poema de Mío Cid y
al francés Cantar de Roldán). La acción y los
personajes del Cantar de los Nibelungos pertenecen a la ficción
literaria, no a la historia; pero los inexactos y desordenados
hechos históricos a los que parece aludir le prestan gran parte
de su encantadora “verosimilitud” como una reescritura del
pasado, sometiéndolo a los valores feudales de fidelidad, honor
y valentía. A pesar de que en su versión final refleja ya la
ideología feudal, el argumento remite a una época distinta; los
valores medievales, en los que el cristianismo juega un papel
central, fueron superpuestos al sentido original de la
leyenda.
Siegfried,
príncipe de los países bajos, enterado de la belleza de
Kriemhilde, princesa burgundia, emprende un viaje para
conquistar su mano, llega con su séquito y su fama le precede,
impidiendo que los burgundios se le enfrenten; Hagen, noble de
alto rango en la corte dice de él:
Así habló
Hagen: “Según puedo comprender,
aunque en mi
vida – nunca he visto a Siegfried,
Sí puedo creer
– sea como sea
que será él, el
espada – que anda allá tan magníficamente.
Nos traerá
nuevas – a este país;
a los
Nibelungos temerarios, – venció la mano del
héroe.
A los ricos
príncipes – Schilbung y Nibelung;
hizo grandes
milagros, – con su brazo fuerte.
…
Otra aventura –
conozco de él:
Un dragón mató
– la mano del héroe,
cuando se bañó
en su sangre – córnea se hizo la piel,
de modo que
arma ninguna puede lastimarlo:
lo que se ha
comprobado muchas veces.
Siegfried
es aceptado en la corte y se gana el favor de la
nobleza. Gunther, hermano de Kriemhilde, recibe noticia
de la belleza de Brunhilde, reina del Iseland, pero
también de su peligrosidad y decide emprender el viaje
para conquistar su mano. Siegfried lo acompaña y gana la
doncella para el rey burgundio a cambio de la mano de
Kriemhilde. A su regreso, ambas reinas discuten acerca
de la superioridad de sus esposos, ambos espadas sin
par. Este pasaje es un vestigio de una forma de Estado
anterior a la monarquía feudal, en la que las mujeres de la
nobleza tenían un rol destacado en la toma de decisiones y los
nobles compartían el mismo rango y poder, aunque uno de ellos
ostentara el título de “rey”. Brunhilde alega superioridad por
ser la esposa del rey Gunther y llama vasallo a
Siegfried:
“No debes,
Kriemhilde, - Tomármelo a mal.
Tampoco mis
palabras – las dije sin motivo.
Yo oí decírselo
a ambos, – cuando los vi por primera vez
y cuando la
voluntad del rey – se impuso en mis juegos.
Y cuando mi
amor ganó – tan caballerosamente.
Entonces
Siegfried mismo lo dijo, – que era vasallo del rey.
Por eso lo
considero un vasallo: – yo misma lo oí confesarlo”.
Entonces dijo
Kriemhilde, la bella: “Entonces mal me hubieran hecho,
¿Cómo hubieran
permitido – mis hermanos nobles
Que yo fuera la
esposa – de un vasallo?
Kriemhilde
entonces contesta que Brunhilde no es más que su vasalla, por
cuanto Siegfried la ha engañado, al ganar su mano en Iseland y
al convertirla en su amante.
Entonces dijo
la bella Kriemhilde, – airada en su alma:
“Si tú te
hubieras callado – sería mejor para ti.
Tú misma has
mancillado – tu cuerpo bello:
¿Cómo podría la
manceba de un hombre – llegar a ser la esposa de un
rey?”.
…
“Tu cuerpo
bello
Fue amado
primero por Siegfried, – mi esposo querido.
No era mi
hermano, – quien te ganó tu doncellez”.
Brunhilde
recurre al llanto y se queja ante sus vasallos y su esposo. Esta
disputa entre ambas mujeres siembra la discordia entre los
fieles a uno y otro “señor” y desemboca en la muerte de
Siegfried, en la venganza largamente planeada de Kriemhilde y en
la destrucción de todos los burgundios. Hagen expresa su
fidelidad incondicional a
Brunhilde y
aconseja combatir y matar a Siegfried…
Por desgracia
el rey seguía – el consejo de su vasallo.
De modo que
empezaron a pensar – en infidelidad y traición,
antes de que
alguien lo supiese, – entre los caballeros elegidos.
Por los
disgustos de dos mujeres, – muchos héroes perdieron la
vida.
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