ARTE POÉTICA, LA PRECEPTIVA LITERARIA HORACIANA
Tania Zapata Ortega
La Epístola a los Pisones, mejor conocida como Arte Poética, del latino Quinto Horacio Flaco (Venusia, actual Italia, 65 a.C. – Roma, ocho a.C.) está compuesta por 476 hexámetros y es la más extensa de todas sus composiciones, la más densa, compleja y tal vez la última que escribió, probablemente dos años antes de su muerte, por lo que se ha considerado su testamento literario; es el poema horaciano más influyente para la posteridad, canon obligado para la composición poética durante siglos, hasta la irrupción del Romanticismo; abrió camino al género de las “artes poéticas” de la época medieval y moderna. Pocas obras literarias de la antigüedad pueden competir con el Arte Poética como fuente de sentencias y frases latinas que se incorporaron a la escritura e incluso al habla de las personas cultas de Occidente.
La obra no es un ensayo sobre el tema en el sentido moderno, sino profundas reflexiones en torno a la poesía bajo la forma de una conversación informal en verso. Texto metapoético (que se propone explicar la poesía), fue creado cuando el quehacer literario producía los frutos más elevados de su época. Heredero de la tradición helénica, los eruditos señalan dos influencias claras para su escritura: la Poética y la Retórica aristotélicas, probablemente a través de la obra del poeta y preceptista helenístico Neoptólemo de Pario (Siglo III a.C.); la preceptiva aristotélica aplicable a la tragedia se convierte en Horacio en principio general para la creación poética; principios como el de la unidad, a la que Horacio ve como la gran ley de toda la poesía, o el de la propiedad, que exige una forma adecuada para cada situación. Horacio aconseja al poeta que no se meta a inventar asuntos nuevos y disiente de Aristóteles y de Neoptólemo en lo referente a la utilidad de la poesía, pues zanja la discusión premiando a quien “mezcló a lo agradable lo útil”.
"Los poetas pretenden o ser de provecho o brindar diversión; o bien hablar de cosas a un tiempo gratas y buenas para la vida. Siempre que des un precepto, sé breve, a fin de que, dichas en poco tiempo las cosas, las acojan las mentes con docilidad y fielmente las guarden; pues todo lo superfluo desborda de un ánimo ya saturado. Lo que se inventa para deleitar debe ser verosímil: no pretenda la fábula que se crea cuanto ella quiera, y no le saque a una lamia recién comida un niño vivo del vientre. Las centurias de los mayores rechazan las obras que no son de provecho, los ramnes altivos * dan de lado a los poemas austeros; pero se ha llevado todo el voto el que mezcló a lo agradable lo útil, deleitando al lector e instruyéndolo a un tiempo. Éste es el libro que les procura dinero a los sosios**, éste atraviesa el mar y al escritor conocido le alarga la vida".
Los principales consejos que Horacio da a los poetas son: no excederse al elegir tarea; la poesía no sólo ha de ser bella, sino atractiva; atenerse al mito tradicional o crear algo coherente; el poeta ha de caracterizar debidamente los rasgos de cada edad; debe procurar que los acontecimientos se presenten de manera gráfica sin traer a escena los más macabros, pues es mejor confiarlos al testimonio de un mensajero; una obra dramática ha de tener cinco actos; usar con parquedad el recurso del deus ex machina; en la escena no deben hablar más de tres personajes; lo que el coro diga debe ser parte de la trama de la obra; en el drama satírico han de mezclarse bromas y veras, pero sin dar lugar a equívocos sobre la condición del personaje; hay que seguir en todo caso los modelos griegos; hay que desechar el poema que no haya sido pulido durante largo tiempo; las enseñanzas han de ser breves, las invenciones ingeniosas, lo más verosímiles posibles; por ello, no debe esquivar la crítica objetiva, aunque para crítico, no valga cualquiera; pero, sobre todo, el poeta principiante debe entender la relación entre talento y trabajo:
Se ha discutido si el poema debe su mérito a la naturaleza o al arte. Por mi parte, no alcanzo a ver de qué sirve el esfuerzo sin una vena copiosa, ni el talento sin cierto cultivo; de tal manera una cosa requiere la ayuda de la otra, y con ella se conjuga de modo amistoso. El que en la carrera se afana por alcanzar la meta deseada, mucho ha aguantado y ha hecho desde que era niño: ha sudado y ha pasado frío, se ha abstenido del sexo y del vino. El flautista que entona los píticos himnos ha aprendido primero y ha respetado al maestro.
*Ramnes: los jóvenes aristócratas
**Sosios: Famosos libreros y editores de la antigua Roma.
Fuente: Horacio. Arte poética. Con introducción, traducción y notas de José Luis Moralejo.
Publicado originalmente en el número 795 de la revista buzos de la noticia el 20 de noviembre de 2017.

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