El Avesta, libro sagrado de los persas

Tania Zapata Ortega

El Avesta, libro sagrado de la religión mazdeísta y atribuido erróneamente en su totalidad al antiguo profeta y sabio iraní Zoroastro, forma occidental de Zarathustra (Estrella de Oro), fue compuesto en diversas épocas en la lengua de los iranios orientales y llegó a Grecia con las conquistas de Alejandro El Grande, dando origen a una religión que recogió las antiguas creencias de Persia, a las que se incorporaron diversas supersticiones, elementos de la filosofía griega, cuya importancia, desde el punto de vista filosófico, reside en que su doctrina se basa en la lucha de las fuerzas opuestas en el mundo; sostiene que la lucha de los principios contrarios penetra en todo, llenando la vida de conflictos entre el Bien, representado por Ahura-Mazda (el Señor, el Sabio) y el mal, representado por Angra-Manyú. Ormuzd y Arhimán, como les llaman los pueblos occidentales, simbolizan, uno, la luz, la belleza y la fuerza y el otro, la obscuridad, la ignorancia y la mentira. Los iranios adoraron a Ormuzd en forma de llama y no dieron a sus dioses figura humana ni les alzaron estatuas, templos o altares; junto al politeísmo religioso, forjaron un curioso aspecto del deísmo. Con frecuencia, El Avesta ha sido llamado Zend-Avesta (palabra viva) aunque hay estudiosos y traductores que no aceptan este nombre en atención a que así considerado incluye una serie de documentos ajenos al zoroastrismo. Este libro es poco conocido en el mundo occidental, toda vez que la religión que lo considera de inspiración divina, en otro tiempo tan importante, está casi extinta; sus poco más de cien mil adeptos, diseminados en Irán y La India, poco representan frente a los trescientos o cuatrocientos millones de creyentes del cristianismo, el islam o el budismo; sombra apenas de lo que fue, el mazdeísmo es casi desconocido pese a ser la fuente de las más importantes religiones modernas. Los textos sagrados de zoroastrismo que hoy se conservan son apenas una pequeña parte de los que se escribieron cuando esta religión estaba en su apogeo; a la figura de Zarathustra, cubierta por el velo de la leyenda, se le atribuían casi dos millones de versos sin que esto sea posible probarlo, pues con la invasión macedónica los textos históricos y sagrados de Irán fueron casi destruidos, como sucedió incontables veces en la antigüedad, cuando los libros, nunca existentes en gran número, dada la dificultad para copiarlos, se perdían fácilmente ante acontecimientos adversos como las guerras e invasiones, pérdida irreparable, tomando en cuenta que en El Avesta no es sólo un texto religioso, que en él se pueden rastrear los orígenes de mitos, leyendas, costumbres, normas jurídicas, organización política y relaciones productivas de todas las antiguas culturas del antiguo oriente. De la moral del pueblo persa, dice Herodoto: “Los persas no conocen nada más vergonzoso que mentir y después de mentir, contraer deudas, porque el que contrae deudas, miente forzosamente”. Del Avesta Menor, atribuido a Zarathustra presentamos ahora fragmentos de los Fargards en los que el autor expresa las cosas que esta gran cultura considerara como las más agradables y, en contraste, las más desagradables para la tierra:

    Creador de los seres dotados de cuerpo, ¡oh purificador!, ¿Cuál es la cosa más agradable a esta Tierra?

    Ahura Mazda respondió: “El que un hombre santo marche sobre ella, ¡oh santo Zarathustra! Con la leña del sacrificio en la mano, el baresma en la mano, la taza en la mano, el mortero en la mano. Pronunciando palabras en todo conformes con la ley, invocando a Mithra, que da la fertilidad, y a Rama-Kastra”.

    ¿Qué hay, en segundo lugar, de más agradable a esta Tierra? “Es cuando un hombre sabe construirse una morada, provista de fuego, provista de ganado, donde hay una mujer, hijos y gran cantidad de animales en los ganados. Y cuando hay en esta casa abundancia de animales, abundancia de honradez, abundancia de forrajes, de perros, de mujeres, de jóvenes, de fuego, y de todo cuanto hace una vida dichosa”.

    ¿Qué hay, en tercer lugar, de más agradable a esta Tierra? “El sitio donde el cultivo de la tierra produce, ¡oh santo Zarathustra!, granos, forrajes y árboles frutales, donde el hombre riega la tierra árida o quita el agua a tierras demasiado húmedas”.

    ¿Qué hay, en cuarto lugar, de más agradable a esta Tierra? “El sitio donde nace más ganado y más animales de tiro.”

    ¿Cuál es el objeto que viene en quinto lugar entre aquellos que son lo más agradable a esta Tierra?  “El sitio en que hay más ganado y más animales de tiro y a causa de ello más estiércol.”

    Creador de los seres dotados de cuerpo, purificador, ¿Cuál es la primera cosa desagradable a esa Tierra y qué la impide ser favorable? Ahura Mazda respondió: “Es cuando llega a ser mansión de la violencia, ¡oh santo Zarathustra! Cuando los Daevas salen de las cavernas con los Drujas”.

    ¿Cuál es la segunda cosa más desagradable a esta Tierra? “El sitio en que hay más perros muertos y hombres muertos enterrados”.

    ¿Cuál es la tercera cosa que a la Tierra le resulta más desagradable? “Es el sitio en que se construyen más Dakhmas, en los cuales se exponen los cuerpos de los muertos”.

    ¿Cuál es la cuarta cosa más desagradable a la Tierra? “Aquella donde hay más cavernas horadadas por las bestias que Arihmán ha creado”.

    ¿Cuál es la quinta cosa más desagradable a la Tierra? “Es, ¡oh santo Zarathustra!, aquella donde la mujer o el hijo de un hombre santo (bueno) se alejan del camino recto, yendo y viniendo, cubriéndose la cabeza de polvo, llorando y lamentándose”.

 

Fuentes:

  • Historia de la Literatura Universal. Alfonso Sierra Partida.
  • El Avesta. Textos relativos al mazdeísmo o zoroastrismo, primera de las grandes religiones. Traducción y prólogo de Juan B. Bergua.

 

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