LI-TAI-PO Y LA
MILENARIA TRADICIÓN POÉTICA CHINA
Ni el agua que
transcurre torna a su manantial,
Ni la flor
desprendida de su tallo vuelve jamás
al árbol que la
dejó caer.
Li-Tai-Po
Gracias a la
naturaleza ideográfica de su escritura, la poesía china permite
una visión total del poema, como si se contemplara una pintura;
para quienes sólo podemos apreciarla en una traducción, gran parte
de este encanto se pierde. A pesar de las dificultades del idioma,
es posible apreciar la exquisita sensibilidad de los poetas chinos
para apreciar aspectos de la vida cotidiana que pasan casi siempre
inadvertidos. La milenaria tradición de la poesía lírica china
llega a su punto culminante con la dinastía de los T´ang
(618-907). Los cuatro poetas más célebres de este periodo son Wang
Wei, Li-Tai-Po, Tu Fu y Han Yu.
Hoy
convocamos a esta Tribuna a uno de ellos, a Li Tai Po
(700-762). Su nombre se ha romanizado en distintas formas,
Li-Tai-Pe, Li-Pih o Li-Fe. Heredero de una antiquísima tradición
filosófica y dueño de una delicada sensibilidad, los críticos han
señalado su estilo ágil, lleno de vida, jamás descuidado. Poeta
que vive en el corazón de su pueblo y es considerado el lírico por
antonomasia.
DE NOCHE
Agua diáfana…
luna clara…
en el resplandor
de la luna vuela una garza.
¡Escuchad!
Las doncellas
recolectoras de castañas de agua,
inundando de
canciones la senda,
retornan a
casa
* Traducción del
chino por Chen Guojian. Instituto de Lenguas Extranjeras de
Guangzhou (Cantón), China
Li-Tai-Po
sobrepasa a los demás por la originalidad de su pensamiento.
Incapaz de someterse a disciplina, recorrió el inmenso territorio
del Celeste Imperio. Cuenta la leyenda que murió estando
embriagado al querer abrazar en el agua los reflejos de la
Luna.
FIESTA
En la humilde
fiesta con que me solazo
aunque vaya solo,
somos siempre tres,
contando a la
luna si brilla en el cielo
y entonces, mi
sombra, que viene también.
Un frasco de vino
bajo el brazo llevo
y a orillas del
lago vamos a beber.
(Por suerte la
Luna, mi amiga, es abstemia
mi sombra ¡qué
tonta! Jamás tiene sed).
Con el rubio
vino, la alegría es fácil
no hay pena que
venga a enturbiar mi placer.
Si canto, la luna
me escucha sonriente:
si bailo, mi
sombra remedia el vaivén.
Y cuando con la
última gota de vino,
volvemos a casa
juntitos los tres,
la luna me sigue,
guiñándome un ojo,
mi sombra ¡qué
torpe! Se enreda a mis pies.*
A este poeta
se le ha considerado El cantor del Vino, sin embargo, en el
siguiente poema expresa también, a su manera un tópico de la
poesía universal, el Carpe Diem. La fugacidad de la existencia, la
inevitable vejez y la importancia de vivir el presente sin
preocuparse por el futuro.
EXHORTACIÓN
¿No ves, amigo
mío, que las aguas del río Amarillo
fluyendo del
firmamento,
se precipitan
hacia el mar para no volver?
¿No ves que
nuestros padres se lamentan
de sus cabellos
canos ante el espejo plateado,
que las sedas,
negras por la mañana,
con el
crepúsculo, blanca nieve se han tornado?
¡Entreguémonos a
libar mientras podamos,
y no dejemos
vacía la copa dorada frente a la luna!
Los dones que me
concedió el cielo,
no se han de
desperdiciar.
Al gastar mil
onzas de oro, volveré a tener otro tanto.
¡Guisemos
carneros, matemos reses y divirtámonos!
¡Apuremos
trescientas copas en un solo encuentro!
¡Vamos, maestro
Qing
y querido amigo Dan Qiu!*
No dejéis
vuestras copas ni un momento.
Os voy a cantar
una balada,
y escuchadme todos atentos:
Nada representan
para mí gongs,
tambores ni
platos exquisitos,
y no desearía más
que una ebriedad perpetua.
Todos los santos
y sabios del pasado se quedan en soledad.
Solamente los
grandes bebedores conservan su fama.
(*)Ambos fueron
amigos del poeta. El segundo fue taoísta.
Es asombrosa
la sencillez con que el poeta expresa las emociones más profundas.
Nuestro paladar poético, acostumbrado a las formas abigarradas,
tiene que hacer un esfuerzo para captar la belleza en lo más
simple; poesía intemporal, grande, como lo es cuando refleja la
vida de un pueblo.
NOSTALGIA EN UNA
NOCHE SILENCIOSA
La luna, sobre mi
lecho sus luces proyecta.
Me parece
escarcha sobre la tierra.
Contemplo la luna
al levantar la cabeza,
y, al bajarla,
añoro mi aldea natal.
Por
supuesto, situaciones como la guerra, el frente de batalla y
el sufrimiento sobre las espaldas del pueblo trabajador no
pueden estar ausentes de la temática de este gran poeta. He
aquí un fragmento de la
BALADA
DE LAS CUATRO ESTACIONES DEL AÑO.
OTOÑO
La ciudad Changan
en luces de luna se baña.
En miles de casas
se golpea la ropa.
La brisa otoñal
no puede barrer
las añoranzas de
la fortaleza Yuguan.
¡Ay! ¿Cuándo
derrotarán a los invasores tártaros?
¿Cuándo tornará
mi esposo del campo de batalla?
INVIERNO
Mañana partirá al
frente el cartero.
Ella cose toda la
noche un uniforme de soldado.
Trabajando con la
aguja, sus dedos están helados,
y apenas pueden
manejar las tijeras.
Concluida la
labor, la envía a remota zona.
¡Ay! ¿Cuántos
días tardará en llegar a LinTao?
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