LA VETA SOCIAL DE
LA POESÍA
Tania
Zapata Ortega
El
hombre comenzó a hablar y a pensar de manera simultánea; la
necesidad social de comunicarse eficazmente para sobrevivir
lo obligó a crear sistemas cada vez más complejos de signos
que se perfeccionaron con cada generación. Pensamiento y
lenguaje, unidos desde su nacimiento, produjeron en cada
momento histórico un reflejo de la realidad circundante útil
a la sociedad. Con el surgimiento de la civilización nació
la escritura; hace mucho que la huella de las sociedades
antiguas se hubiera borrado de la memoria humana si éstas no
hubieran creado invaluables monumentos literarios que
permitieron a las generaciones siguientes conocer su
historia, relaciones sociales de producción, costumbres,
creencias y tradiciones que reflejan fielmente la vida en
otro tiempo y nos permiten comprender nuestro
presente.
La
escritura surgió casi al mismo tiempo que la división de la
sociedad en clases antagónicas; gracias a ello, la tradición
oral, preservada en la memoria del pueblo se salvó del
olvido y llegó hasta nosotros. Cada mito, leyenda, epopeya
permite vislumbrar la concepción del mundo que dominaba en
la sociedad en que se produjo y, por lo tanto, la relación
entre la naturaleza y los hombres que en ella vivieron. Por
eso, las más grandes obras literarias son aquellas que
reflejan con mayor exactitud la vida de los pueblos, su
lucha contra la adversidad, las mayores desgracias por las
que hubieron de atravesar y, por supuesto, con el
surgimiento de una sociedad dividida en clases, las
injusticias sufridas bajo regímenes explotadores.
Frente a
cada relato de la creación del mundo, de las proezas de
dioses, héroes y criaturas antropomórficas, es preciso
buscar la raíz social, entender la sociedad que las produjo
y por qué sólo en ese momento histórico pudieron surgir y no
en otro. Homero, Cervantes o Sor Juana sólo pudieron surgir
en su época y son por eso irrepetibles; y también todos los
grandes poetas que ha tenido la humanidad para guiarla,
reflejando con exactitud y belleza los trabajos,
sufrimientos, sinsabores, injusticias que sufren los hombres
en cada época, y también sus grandes aspiraciones. Sin duda,
los poetas más grandes de todos los tiempos han formado en
las filas del pueblo oprimido, llorado sus penas y gozado
sus triunfos.
Encontrar la
veta social, revolucionaria, de los grandes poetas del
mundo, a la luz del materialismo histórico, es una tarea que
emprendemos a partir de este número en la revista
buzos para convertir este espacio en una
tribuna a la que concurran los más grandes poetas de la
humanidad.
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